[430] Un refrán dice: «Vaca y carnero, olla de caballero.» La vaca, entonces, era comida más barata que el carnero.
[431] Los restos de la carne de la comida los convertía la gente aprovechada en salpicón para la noche. La ensalada y salpicón es el primer plato en «La Cena» de Baltasar de Alcázar.
[432] Los duelos y quebrantos eran un manjar que se componía de huevos y torreznos, según la Mojiganga del Pésame, atribuída a Calderón:
huevos y terreznos bastan,
que son duelos y quebrantos.
Lo mismo vienen a decir Oudin y Franciosini, en 1614 y 1621. Pero Lope de Vega, en Las bizarrias de Belisa, dijo:
Almorzando unos torreznos,
con sus duelos y quebrantos,
lo cual prueba que, para él, los torreznos eran cosa aparte. En el Dic. de Autoridades se consigna que «duelos y quebrantos llaman en la Mancha a la tortilla de huevos y sesos». Como se ve, el nombre en cuestión tenía aplicación varia. El sábado es día en que la Iglesia, si no ordena, aconseja la abstinencia; pero en España, desde antiguo, se guardaba muy imperfectamente esta práctica. A principios del siglo XVI hay ya expresos testimonios de la costumbre que existía en Castilla, Andalucía e Indias (no en Navarra y Aragón) de tolerarse como comida para esta abstinencia del sábado la llamada grosura de los animales, o sea la asadura, tripas, manos, patas y cabeza, y también el gordo del tocino. (Benedicto XIV, en 1745, eximió a Castilla, León e Indias de toda abstinencia del sábado.)
[433] Expresión que equivale a las tres cuartas partes.