[434] Velarte era paño fino y estimado en el siglo XVI.

[435] Las calzas cubrían toda la pierna a diferencia de las medias (esto es: medias calzas) que no cubrían el muslo. El velludo es una especie de terciopelo.

[436] Pantuflo, calzado de gente anciana, que se ponía encima de los borceguíes o zapatos para abrigo y para librarse del lodo.

[437] Vellorí, paño entrefino, de color pardo ceniciento, de lana sin teñir. Adviértase que Cervantes no pinta a Don Quijote miserable, sino en una posición desahogada. Véase cuán diferente es el traje del hidalgo pobre que describe Fray Antonio de Guevara en su Menosprecio de Corte y Alabanza de Aldea, cap. V (año 1539): «el pobre hidalgo que en la aldea alcanza a tener un sayo de paño recio, un capuz cerrado, un sombrero bueno, unos guantes de sobre año, unos borceguíes domingueros y unos pantuflos no rotos, tan hinchado va él a la iglesia con aquellas ropas, como irá un señor aforrado de martas; no gozan de este privilegio los que moran en la villa o ciudad, porque allí acontece el marido no salir de casa por tener la capa rayda, y la mujer no ir a misa por falta de ama».

[438] Este en suprimido por la 3.ª edición del Quijote de 1608, denota la frecuencia de la lectura de esos libros.

[439] F. de Silva, natural de Ciudad Rodrigo, autor de la Crónica de los muy valientes caballeros Don Florisel de Niquea y el Fuerte Anaxartes, que le valió bastante dinero a pesar de su mal estilo. Repetidas veces contrapone las voces razón y sinrazón y abusa de toda clase de juego de palabras, lo cual satiriza Cervantes en los párrafos que a continuación forja.

[440] Hoy intrincadas.

[441] Se pronunciaba Anibál hasta en el siglo XVII: «No dicen que Cipión Xerxes, Pirro y Anibál Tuvieran riqueza tal, Tal tierra, tal posesión.» (Lope de Vega, El Conde Fernán González.)

[442] El Cid no tuvo por patria a Valencia, sino Bivar; pero como conquistó de los moros la ciudad y el reino de Valencia, se llamó a ésta Valencia del Cid (para distinguirla de Valencia de Don Juan y otras), por donde luego se distinguió al héroe, ya desde el siglo XII, con el epíteto de señor de Valencia o el que Valencia ganó y luego simplemente el Cid de Valencia.

[443] Gonzalo Fernández de Córdova, el Gran Capitán, natural de Montilla.