[444] García de Paredes nació en Trujillo 1469, murió en Bolonia 1533. Era de grandes fuerzas, por lo que alguno le llamó el Sansón de Extremadura; a él se atribuyen gran parte de los casos de fuerza prodigiosa, que se cuentan vulgarmente, como el parar una rueda de molino. Realizó hazañas increíbles en la guerra de Nápoles, alistado en el ejército del Gran Capitán.

[445] Este caballero no era de Jerez, sino de Toledo, según Mariana. Sirvió en la conquista de Sevilla a San Fernando. El hijo de éste, Alfonso X, y su nieto Don Juan Manuel, cuentan en la Crónica general y en el Conde Lucanor varias hazañas de Garci Pérez; la más famosa va puesta arriba, [página 22].

[446] Aunque el gran poeta toledano fué valiente soldado, no es de suponer que se le mencione aquí como hombre de vida hazañosa. Probablemente Cervantes, queriendo citar notables personajes históricos, citó uno fabuloso, el Garcilaso de quien un romance cuenta que, durante el cerco de Granada, mató un moro de extraordinario valor, que por befa traía prendida a la cola de su caballo el Ave María; otros cuentan esta hazaña de un Garcilaso histórico, que fué el primero que pasó el Salado el día de la gran batalla. El romance dice que por haber ocurrido esta hazaña en la Vega de Granada, se llamó Garcilaso de la Vega; ya el Garcilaso del Salado y su padre, que fué privado de Alfonso XI, se llamaron de la Vega, por proceder de la Vega montañesa, donde hoy se encuentra la ciudad de Torrelavega.

[447] Don Manuel Ponce de León hallóse en la conquista del reino de Granada, y de él se cuentan hazañas portentosas. Además, un romance cuenta de él una anécdota fabulosa: Doña Ana de Mendoza, para probar el valor de los caballeros de la corte, hizo caedizo su guante en una leonera; Don Manuel, espada en mano, se metió entre los leones y recobró el guante, pero lo entregó a la dama dándole un bofetón, para castigarla por haber puesto en riesgo de honra a tanto hijodalgo por un capricho. Este mismo asunto tiene una balada de Schiller, el Guante, compuesta en 1797.

[448] Cervantes nos ofrece aquí uno de los ejemplos más extraños del uso de cuyo; carece de todo valor pronominal y equivale a una simple conjunción. No responde más que al afán de ligar en forma de oración de relativo, la que bastaba que fuera con la simple cópula: «y la lección de sus hechos».

[449] Así escribió Cervantes. Clemencín y la edición de Hartzenbusch corrigen: «cuerdo sin cobardía».

[450] Do o donde por de do o de donde es giro comunísimo de la lengua.

[451] Hoy, que el estilo común es menos genial, pero más atildado que en los siglos de oro, se podría censurar la reunión de estos tres infinitivos. Sin embargo, sería corrección desdichada la supresión de querer, pues anuncia el ningún efecto que en Don Quijote hizo la peroración del buen canónigo.

[452] El último término de la gradación: mal, peor, más mal, es hoy: mucho peor, y antes era también: mucho más peor: «y aun peor, perdición de las personas; y mucho más peor, perdición de las tristes de las almas.» (Arcipr. de Talavera, Corbacho.)

[453] La caballería era una especie de sacerdocio militar, en el que se ingresaba mediante la ceremonia de armar al caballero novel, o sea de conferirle la dignidad de caballero otro que ya lo fuese, cosa semejante al sacramento del orden. El caballero estaba especialmente obligado a guardar lealtad a su señor, fidelidad a su amigo, a amparar por dondequiera la justicia y vedar el mal, ser largo, desprendido, etc., etc. En los Poemas caballerescos italianos se habla de cabalieri erranti y en las novelas españolas, de caballeros andantes.