[601] Arder, en el sentido transitivo de ‘abrasar’ fué harto frecuente en los tiempos clásicos, pero ya en el siglo pasado lo notaba de raro el Diccionario de Autoridades. En el Diccionario vulgar tuvo la marca de anticuado hasta la décima edición; en la undécima (1869) y duodécima (1884) está rehabilitado (Cuervo, Dicc.) El mismo Quevedo dice:

Ícaro en senda de oro mal segura

arde sus alas por morir glorioso.

[602] Tal vez equivale a ‘esforzó la voz’ por más que parece raro este sentido transitivo de salir.

[603] Cosa que se puede trocar con otra (Nebrija). Trocar una cosa por otra (Covarrubias).

[604] El se es un reflexivo impropio, en dativo, que se usa con ciertos transitivos para realzar la parte que el sujeto toma en la acción, como: no sé lo que me digo.

[605] Bullir en el sentido de ‘moverse’, tiene uso reflexivo. Santa Teresa dice: «no osa bullirse ni menearse

[606] Usado en el sentido anticuado de aderezar o guisar las viandas.

[607] Don Enrique de Villena fué nieto de Don Alonso, Marqués de Villena, primer condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del Infante Don Pedro de Aragón. La madre de Don Enrique fue Doña Juana, hija bastarda del Rey Don Enrique II; «Este Don Enrique fue inclinado a las ciencias y artes mas que a la caballeria;... dexóse correr a algunas viles o raeces artes de adivinar e interpretar sueños y esternudos y señales, e otras cosas tales que ni a príncipe real, e menos a católico cristiano convenían». Murió en Madrid, de cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán Generaciones y semblanzas, capítulo XXVIII.) El vulgo supuso que Don Enrique, por arte de nigromancia, se había hecho picar en jigote y encerrar en una redoma para volver a segunda vida.

[608] Alude a la errada denominación de Marqués de Villena que vulgarmente se aplica a Don Enrique. Un manuscrito de este Sueño tiene esta variante: «Sabe, dijo, que no fuí Marqués de Villena, que ese título me da la inociencia: llamáronme Don Enrique de Villena, fuí Infante de Castilla; estudié y escribí», etc.