[609] Quevedo usa mucho la voz gato en su acepción de ‘ladrón ratero’.

[610] Aclara este pasaje la variante que ofrece un manuscrito: «sólo el dinero que va a Francia sana de esos lamparones, porque el Rey de Francia no admite ginoveses». A los reyes de Francia les atribuía el pueblo la milagrosa virtud de curar los lamparones o escrófulas.

[611] Esto es: «¿había de salir yo?» Los verbos haber y tener alternan en su uso de auxiliares, pero aquí es de notar la ausencia de la preposición de.

[612] Anticuado, por empréstito.

[613] Parece que toma la barba como característica de los letrados: en esto debe fundarse el refrán: callen barbas y hablen cartas. De la gorra dice Covarrubias: «Llamaron medias gorras aquellas cuya faldilla caía derecha la mitad, y cubría el pestorejo, y las orejas, y con una toquilla que formaba una rosa en medio de la coronilla y ésta era cobertura de letrados y consejeros de los Reyes. Esto está ya mudado, porque empezaron a levantar un pedazo de la copa de la gorra..., luego la empinaron toda, de suerte que della al sombrero hay poca diferencia.»

[614] En el sentido anticuado de ‘juez’.

[615] Alude a la fundación de Venecia.

[616] Tener mano con uno, tener poder y valimiento con él.

[617] Agrages, sobrino de la Reina Elisena, madre de Amadis de Gaula e hijo del Rey Languines, es uno de los héroes del famoso libro de Amadis, cuya lectura, muy común entre próceres e hidalgos en los siglos XV y XVI, llevó al público el adagio en fórmula de amenaza que se ridiculiza en este lugar.

[618] Covarrubias dice: «Son temidos los bermejos por cautelosos y astutos, como lo insinua Marcial... Y bermegía vale tanto como agudeza maliciosa extraordinaria y perjudicial.»