[619] Los lazarinos, que padecían la lepra llamada mal de San Lázaro, pedían limosna, haciendo ruido con unas tablillas o tejuelas.
[620] Véase atrás, [pág. 173], [n. 364].
[621] «Lacayo, el mozo de espuelas que va delante del señor cuando va a caballo. Es vocablo alemán introducido en España por la venida del rey Filipo, que antes no se había usado.» Covarrubias.
[622] «Echarse un cántaro de agua a pechos, beber con mucha sed.» Covarrubias.
[623] En estas fórmulas partitivas se suprime hoy el artículo ante el numeral.
EL P. BALTASAR GRACIÁN
(† 1658)
Publicó en 1650, con el nombre de Lorenzo Gracián, la primera parte de su novela filosófica El Criticón, y en 1653, la segunda. El Discreto, colección de retratos morales, apareció en 1646.
Este profundo escritor, diestro conocedor de la naturaleza humana, tan gustado por los filósofos y moralistas franceses y alemanes en los siglos XVII y XVIII, pertenece, por su estilo, a la escuela de Quevedo, de quien era gran admirador. Era, como dice Menéndez y Pelayo, «talento de estilista de primer orden, maleado por la decadencia literaria; pero, así y todo, el segundo de aquel siglo en originalidad de invenciones fantástico-alegóricas, en estro satírico, en alcance moral, en bizarría de expresiones nuevas y pintorescas, en humorismo profundo y de ley...; el que quiera hacerse dueño de las inagotables riquezas de nuestra lengua, tiene todavía mucho que aprender en El Criticón, aun después de haber leído a Quevedo».