Sempronio.—Iré, pues solo quieres padecer tu mal.
Calisto.—¡Vé con el diablo!
Sempronio.—No creo, según pienso, ir[135] comigo el que contigo queda. ¡O desaventura! ¡O súbito mal! ¿Qual fue tan contrario acontescimiento, que assi tan presto robó el alegría deste hombre y, lo que peor es, junto con ella el seso? ¿Dexarle he solo o entraré allá? Si le dexo, matarse ha; si entro allá, matarme ha. Quédese, no me curo; más vale que muera aquel a quien es enojosa la vida, que no yo que huelgo con ella. Aunque por al no deseasse vivir, sino por ver a mi Elicia, me devría guardar de peligros. Pero si se mata sin otro testigo, yo quedo obligado a dar cuenta de su vida. Quiero entrar; mas puesto que entre, no quiere consolación ni consejo; asaz es señal mortal no querer sanar;[136] con todo, quiérole dexar un poco; desbrave, madure, que oído he dezir que es peligro abrir o apremiar las postemas duras, porque más se enconan. Esté un poco: dexemos llorar al que dolor tiene, que las lágrimas y sospiros mucho desanconan[137] el coraçón dolorido; y aun si delante me tiene, más comigo se encenderá, que el sol más arde donde puede reverberar. La vista a quien objecto no se antepone, cansa; y quando aquel es cerca, agúzase. Por esso quiérome sofrir un poco; si entretanto se matare, muera; quiçá con algo me quedaré, que otro no lo sabe, con que mude el pelo malo. Aunque malo es esperar salud en muerte agena,[138] y quiçá me engaña el diablo; y si muere matarme han, y irán allá la soga y el calderón.[139] Por otra parte dizen los sabios que es grande descanso a los afligidos tener con quien puedan sus cuytas llorar, y que la llaga interior más empece. Pues en estos estremos en que estoy perplexo, lo más sano es entrar, y sofrirle y consolarle; porque si posible es sanar sin arte ni aparejo, más ligero es guarescer por arte y por cura.
Calisto.—Sempronio.
Sempronio.—Señor.
Calisto.—Dame acá el laúd.
Sempronio.—Señor, vesle aquí.
Calisto:—
¿Qual dolor puede ser tal,
que se iguale con mi mal?