Sempronio.—Destemplado está esse laúd.
Calisto.—¿Como templará el destemplado? ¿Como sentirá el armonía aquel que consigo está tan discorde; aquel[140] a quien la voluntad a la razón no obedece; quien tiene dentro del pecho aguijones, paz, guerra, tregua, amor, enemistad, injurias, pecados, sospechas, todo a una causa? Pero tañe y canta la más triste canción que sepas.
Sempronio.—
Mira Nero de Tarpeya
a Roma como se ardía;
gritos dan niños y viejos,
y él de nada se dolía.[141]
Calisto.—Mayor es mi fuego, y menor la piedad de quien yo agora digo.
Sempronio.—No me engaño yo, que loco está este mi amo.
Calisto.—¿Qué estás murmurando, Sempronio?