[163] Gallofa es la comida que reparten en los conventos a los pobres, y gallofero, según Covarrubias (1610), «el pobretón que sin tener enfermedad se anda holgazán y ocioso, acudiendo a las horas de comer a las porterías de los conventos».
[164] El demostrativo sólo indica muchas veces, en el uso familiar (por esto Juan de Luna lo suprimió aquí), extrañeza o desconocimiento de la cosa a que se refiere. Recuérdese la inurbanidad de la pregunta «¿quién es ése,?», por «quién es ese señor».
[165] Escudero, según Covarrubias, que escribía a principios del siglo XVII, era «el hidalgo que lleva el escudo al caballero en tanto que éste no pelea con él. En la paz los escuderos sirven a los señores de acompañar delante sus personas, asistir en la antecámara o sala; otros se están en sus casas y llevan acostamiento (o salario) de los señores, acudiendo a sus obligaciones a tiempos ciertos. Hoy día más se sirven dellos las señoras, y los que tienen alguna pasada huelgan más de estar en sus casas, que de servir, por lo poco que medran y lo mucho que les ocupan». Recuérdense bien todas las palabras de Covarrubias, para entender mejor las conversaciones que Lázaro tendrá con su amo.
[166] Hoy tiene también que el sentido causal de porque.
[167] Hoy habría que poner el artículo: la hora propia.
[168] Aquí se sobreentiende como sujeto «el reloj», según dice unas líneas más abajo: «En este tiempo dió el reloj la una.» Véase en la [p. 98] dos casos más. Hoy tomamos como sujeto el que realmente es acusativo, y decimos: «dieron las once».
[169] Las ediciones de B. y Al., omiten la conjunción.
[170] Más común es por junto, como ponen las ediciones posteriores, o sea por mayor.
[171] Esta perífrasis era ya anticuada en tiempo de J. de Luna, que pone simplemente: «dió la una y llegamos...»
[172] Véase lo que decimos acerca de este relativo en los extractos de Fray Luis de Granada y de Mariana, págs. [126] y [201]. Luna corrigió: «entramos por una entrada obscura».