[236] Elipsis familiar: ‘ve por algo de comer’, ‘por lo de comer’. Luna retocó: «ve a buscar de comer».
[237] Hoy, hacienda, significa, comúnmente, finca rural o riquezas de otra clase; pero antes valía también negocio en general.
[238] Giro ya desusado para Luna, que corrigió «no más sino por no quitar el sombrero». Hoy diríamos: «no más que por no quitar el sombrero». Los comparativos hoy se construyen, ordinariamente, con que; pero también a veces con de: «más grande de lo que parece»; y siempre que a más le sigue un numeral cardinal, y no está en una frase negativa, es obligatorio el de: «iban más de veinte hombres»; con negación, es potestativo.
[239] Nótese la vacilación leísta; antes dijo quitárselo y os lo quitaba.
[240] Esto es en el día de hoy. La relación de tiempo se expresa muchas veces sin preposición, y aquí se suprime para evitar la repetición: en que en el día.
[241] Hidalgo era sinónimo de noble, en general; pero más concretamente designaba el ínfimo grado de nobleza; es decir, la persona de linaje noble que no tenía título ninguno especial. Como dependían directamente del Rey, sus personas, casas y heredades estaban exentas de la jurisdicción señorial; de ahí el orgullo del pobre amo de Lázaro.
[242] La fórmula manténgaos Dios y Dios mantenga, es saludo rústico muy usado en nuestro teatro antiguo. Fray Antonio de Guevara, en una de sus epístolas familiares, fechada en Avila, 1533, dice: «Acá, en nuestra Castilla, es cosa de espantar y aun para se reir las maneras y diversidades que tienen en se saludar... Unos dicen Dios mantenga, otros dicen manténgaos Dios, otros en hora buena estéis... Todas estas maneras de saludar se usan solamente entre los aldeanos y plebeyos, y no entre los cortesanos y hombres polidos; porque si, por malos de sus pecados, dijese uno a otro en la Corte Dios mantenga o Dios os guarde, le lastimarían en la honra y le darían una grita. El estilo de la Corte es decirse unos a otros: Beso las manos de vuestra merced.»
[243] Que me hartaba con tanto «manténgaos Dios»; juego de palabras, basado en el sentido propio de «mantenimiento», ‘alimento’.
[244] La Academia sólo registra el significado moderno de limitado, hombre de cortos alcances. Covarrubias no conoce éste, y sólo nos da el que conviene a las palabras del Lazarillo; «ser un hombre limitado, es ser corto y poco liberal».
[245] Todo el mundo, aunque gramaticalmente es singular, es por el sentido un plural.