[404] Aun en tiempo de Mariana existía, si bien muy mitigada, la antigua superstición de que los astros influían en los hechos de los hombres; hacíase por los doctos la salvedad de que su influencia no llegaba a anular el libre albedrío.

[405] El antecedente de cuya está callado, como en la frase de Coloma; «temiendo que entregaría la ciudad a cuya era» (V. Bello, Gram., § 1053); pero lo más singular de la construcción de Mariana es, que ese mismo antecedente tácito es el poseedor a que se refiere el posesivo su; es decir, que el antecedente de cuyo va envuelto en el posesivo de la proposición principal (v. Cuervo, Dicc. II. 713 b) y hay que construir: «fué saludable su muerte de aquel cuya vida fué tan dañosa (aquel cuya vida fué dañosa, su muerte fué saludable)». En el texto latino escribió Mariana: «sed cuius funesta Hispaniæ vita fuerat, mors extitit salutaris».

[406] La reina viuda de Enrique III era Doña Catalina de Lancáster. El infante Don Fernando es el llamado «de Antequera», hijo de Juan I y de su primera mujer Doña Leonor, hija de Pedro IV de Aragón. El Obispo de Cartagena es el judío converso Don Pablo de Santa María, autor de sabias obras de controversia.

[407] Poner mala voz, poner tacha, hablar mal, desacreditar.

[408] Acerca del orden de estos dos complementos de la congoja y de la cuita, compárese lo dicho en la [nota 393] de la [pág. 188].

[409] «Virtudes que cada cual les daba el nombre» está por: «virtudes a que cada cual daba el nombre»: en lugar del relativo con preposición a que se puso simplemente la conjunción que y luego se indicó la relación de caso, que la conjunción no podía expresar, por medio del pronombre les. Analícese este otro ejemplo de la Diana de Montemayor: «un valle que toda cosa en él me daba gloria». (V. Diez, Gram. III. 350).

[410] La frase «tenía recelo en qué pararían aquellas cosas» está por: «tenía recelo de (aquello) en que pararían»; la agrupación desagradable de preposiciones de en que hizo que se suprimiera de.

[411] Cumplidero ‘que cumple o conviene’, ‘conveniente.’

[412] «Al que entendían los podría amparar»; a pesar de omitirse la conjunción que, las dos proposiciones resultan gramaticalmente unidas por el hecho de estar en subjuntivo el verbo de la subordinada. Es giro bastante común (creo no venga, ordenóle le entretuviese) y que se usa en latín (concedo sit dives, oro dicas). (Véase Diez, Gram. III, 313). Mariana usa de él a menudo; más abajo dice «para suplicalle aceptase.»

[413] Mariana aprovecha a menudo estos discursos de su propia invención para deslizar en boca de otros sus propias ideas políticas, y aquí sienta el pacto social como origen del poder real, en contra de la opinión del derecho divino de los reyes.