Jesús entró a una casa. 20La multitud se reunió nuevamente, hasta el punto en que no los dejaban comer pan. 21Cuando sus familiares escucharon esto, fueron a llevárselo: diciendo, «Él está loco.» 22Los maestros de la ley que llegaron de Jerusalén dijeron, «Tiene a Beelzebú,» y «con la ayuda del príncipe de los demonios expulsa demonios.»

23Él los llamó, y les enseño en forma de parábolas, «¿Como puede Satanás expulsarse a si mismo? 24Si un reino está dividido en contra de si mismo, ese reino no podrá mantenerse. 25Si un hogar está dividido, ese hogar no podrá mantenerse. 26Si Satanás está en contra de si mismo y dividido, no podrá mantenerse, y tendrá su fin. 27Pero nadie puede entrar a la casa de un hombre fuerte a robar, a no ser de que antes ate al hombre fuerte; entonces podrá robar su casa. 28Yo les aseguro, todos los pecados del hombre le serán perdonados, incluyendo sus blasfemias; 29Pero quien blasfeme contra del Espíritu Santo nunca tendrá perdón, es culpable de un pecado eterno[[24]] 30porque ellos dijeron, «Él tiene un espíritu impuro.»

31La madre y los hermanos de Jesús llegaron y desde afuera lo mandaron a llamar. 32Una multitud estaba sentada alrededor de Jesús y le dijeron, «Mira, tu madre, tus hermanos[[25]] y tus hermanas[[26]] están afuera buscándote.»

33Él les contestó, «¿Quienes son mi madre y mis hermanos?» 34Mirando a quienes se sentaban a su alrededor, dijo «¡Miren, mi madre y mis hermanos! 35Todo aquel que haga la voluntad de Dios, es también mi hermano, mi hermana y madre.»

4

1Nuevamente comenzó a enseñar a la orilla del lago. Una gran multitud estaba a su alrededor, así que subió a un bote en el lago y se sentó. Toda la multitud estaba a la orilla del lago. 2Él les enseñaba muchas cosas en parábolas, y les decía en sus enseñanzas, 3«¡Escuchen! Un campesino salió a sembrar, 4y ocurrió, mientras sembraba, que algunas semillas cayeron sobre el camino, y los pájaros [[27]] vinieron y las devoraron. 5Otras cayeron sobre suelo pedregoso, con poca tierra, e inmediatamente brotaron, porque la tierra no era profunda. 6Cuando el sol subió las quemó; y como no tenían raíz se secaron. 7Otras cayeron entre las espinas, las espinas crecieron, las sofocaron y no dieron fruto. 8Otras cayeron en tierra buena, y dieron fruto, creciendo y \aumentando. Algunas dieron treinta veces más, algunas sesenta veces más, y algunas cien veces más.» 9Y dijo, «Quien tenga oídos para oír, que oiga.»

10Cuando estaba sólo, aquellos que estaban a su alrededor con los doce le preguntaron sobre las parábolas. 11Jesús les dijo, «A ustedes se les dan los misterios del Reino de Dios, pero para quienes están afuera, todo se hace en parábolas, 12porque `viendo pueden ver, y no percibir; y oyendo pueden oír, y no entender; a menos que cambiaran, y sus pecados les serían perdonados.´»

13Les dijo, «¿No entienden esta parábola? ¿Cómo entenderán entonces todas las parábolas? 14El campesino siembra la palabra. 15Hay las que caen en el camino, cuando la palabra es sembrada; y cuando algunos la han oído, inmediatamente viene Satanás, y se lleva la palabra que ha sido sembrada en ellos[[28]]. 16De forma similar hay las que son sembradas en lugares pedregosos, aquellos, que cuando escuchan la palabra la reciben con alegría. 17No tiene raíces en ellos mismos, y duran poco tiempo. Cuando la opresión o la persecución llega a causa de la palabra, inmediatamente tropiezan. 18Otras son las sembradas entre espinas. Estos son quienes han escuchado la palabra, 19y las preocupaciones de este mundo[[29]], el engaño de la riqueza, y los deseos por otras cosas entran a sofocar la palabra, y se vuelve infértil. 20Las que fueron sembrados en tierra buena: aquellos que cuando escuchan la palabra, la aceptan, y dan fruto, algunos treinta veces, otros sesenta veces, y algunos cien veces.»

21Jesús les dijo, «¿Se trae la lampara para ponerla debajo de un cajón[[30]] o debajo de una cama? ¿No es para ponerla sobre una base? 22Porque no hay nada escondido, que no llegue a ser conocido[[31]]; ni nada se hizo secreto, que no sea sacado a la luz[[32]]. 23Si alguien tiene oídos para oír, que oiga.»

24Él les dijo, «Pongan atención a lo que escuchan. Con la medida que midan, serán medidos y mas se te dará a ti que escuchas. 25Pues a quien tenga mas se le dará, y a quien no tenga a ese se le quitará incluso lo que tenga.»