1Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu[[23]] al desierto para ser tentado por el diablo. 2Cuando había ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3El que tienta vino y le dijo, «Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan.»
4Pero él le contestó, «Está escrito, `El hombre no debe vivir sólo de pan, sino de cada palabra que proceda de la boca de Dios.´»
5Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa. Lo puso en la torre del templo, 6y le dijo, «Si eres el Hijo de Dios, lánzate porque está escrito, `Con respecto a ti, encargará a sus ángeles.´ y,
`En sus manos, te cargarán, Para que no tropiece tu pie contra una piedra.´»
7Jesús le dijo, «También está escrito, `No debes probar al Señor, tu Dios.´»
8De nuevo, el diablo lo llevó a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos de la tierra en su gloria. 9Le dijo, «Te daré todas estas cosas, si te arrodillas y me adoras.»
10Entonces Jesús le dijo, «¡Aléjate de mí[[24]] Satanás! Porque está escrito, `Adorarás al Señor tu Dios, y sólo a él le servirás.´»
11Entonces el diablo lo dejó, y ocurrió, que vinieron ángeles y lo atendieron. 12Cuando Jesús escuchó que Juan había sido arrestado[[25]], volvió a Galilea. 13Saliendo de Nazaret, fue y vivió en Capernaum, que está al lado del lago, en la región de Zabulón y Neftalí, 14Para que se cumpliera lo que fue dicho por intermedio de Isaías el profeta,
15«La tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, Hacia el lago, más allá del Jordán, Galilea de los Gentiles[[26]],
16La gente que se sentaba en la oscuridad vio una gran luz, A aquellos que se sentaban en la región y a la sombra de la muerte, Para ellos la luz ha comenzado[[27]].»
17Desde ese entonces, Jesús comenzó a predicar y a decir, «¡Arrepiéntanse![[28]] Porque el Reino de Dios está a la mano.»