10Cuando Jesús escucho esto, se maravilló, y le dijo a los que lo seguían, «Con seguridad les digo, que no he encontrado una fe tan grande, ni siquiera en Israel. 11Les sigo que muchos vendrán de este y oeste, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de Dios, 12mientras que los niños del Reino serán arrojados en la oscuridad exterior. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.» 13Jesús le dijo al centurión, «Sigue tu camino. Que se cumpla para ti como tu lo haz creído.» Su siervo[[67]] fue sanado en ese instante.

14Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro vio a su suegra acostada con fiebre. 15Le tocó la mano y la fiebre se fue. Ella se levantó y comenzó a servirle. Se lee «servirles» en vez de «servirle.» 16Cuando cayó la tarde le llevaron muchos poseídos por demonios. Expulsó los espíritus con una palabra y sanó a todos los que estaban enfermos; 17para que así se cumpliera lo que el profeta Isaías dijo: «él nos quitó[[68]] nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.» 18Cuando Jesús vio las grandes multitudes a su alrededor dio la orden de partir hacia el otro lado.

19Un escriba vino y le dijo, «Maestro, yo te seguiré a donde vayas.»

20Jesús le dijo, «Los lobos tienen madrigueras y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tienen lugar alguno donde reposar su cabeza.»

21Otro de sus discípulos le dijo, «Señor, permíteme primero ir a enterrar a mi padre.»

22Pero Jesús le dijo, «Sígueme y deja a los muertos enterrar a sus propios muertos.»

23Cuando se subió al bote sus discípulos lo siguieron. 24Una gran tempestad se levantó del mar, el barco estaba cubierto por las olas pero Jesús estaba dormido. 25Fueron donde Jesús y lo despertaron diciendo, «¡Sálvanos Señor! ¡Estamos muriendo!»

26él les dijo, «¿Por qué tienen miedo, ustedes hombres de poca fe?» Entonces se levantó, reprendió al viento y al mar, y hubo una gran calma.

27Los hombres se asombraron diciendo, «¿Qué clase de hombre es este que hasta el viento y el mar le obedecen?»

28Cuando llegó al otro lado a la región de Gadara dos personas poseídas por demonios lo encontraron allí, salían de las tumbas de forma violenta, así que nadie podía pasar por ese camino. 29Ocurrió, que gritaron «¿Qué tenemos que ver contigo Jesús, Hijo de Dios? ¿Haz venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?» 30Había una piara de cerdos alimentándose lejos de allí. 31Los demonios le suplicaron diciendo, «Si nos expulsas permítenos meternos a esa piara de cerdos.»