Tèngase en cuenta ademàs que, conforme à lo expuesto en mi trabajo Sobre Juan del Enzina (Màlaga. 1895), el Arcediano de la Catedral malacitana, asistiò segun puede verse en las actas capitulares de dicha iglesia, à la reunion del Cabildo, celebrada el dia 13 de Agosto de 1513. Dificilmente, dada la lentitud con que se efectuaban los viajes en aquella època, pudo hallarse en Roma à principios del mismo mes.
VIII.
Como obra de un tal Gabriel, se encuentra en el Cancionero de Barbieri, un Villancico á tres voces (nro 135) que tiene este mismo mote o estribillo. Ni la ùnica estrofa de que consta, ni la mùsica presentan la menor analogía con la versiòn aqui publicada. Segùn el docto musicògrafo antes citado, la obra en cuestion debe atribuirse à Gabriel el Músico, que figura como poeta en el Cancionero general de 1511, y de quien D. Luis Zapata dice en su Miscelanea (pag. 406) que se llamaba Gabriel Mena.
Es posible que la letra de las dos estrofas ahora conocidas, que en nada se contradicen, sean obra de un mismo autor, por lo que me he permitido publicar la que se encuentra en el Cancionero de Uppsala, bajo su nombre.
IX.
No he podido identificar el origen de este villancico, y confieso que no hè tenido ocasion de ver el Cancionero de Resende, que por ser hispano-portuguès, me hubiera podido quizà suministrar algùn dato.
Lo que me atrevo à afirmar es que seguramente gozò de una gran popularidad. Buena prueba de ello es que en la bonita comedia de Moreto: La fuerza de la sangre (Jor. 1ª. Escena III.) se canta la siguiente redondilla, que se diria traducida de nuestra cancion:
Un mal que violento viene
Muy poco puede durar,
Porque al fin se ha de acabar,
O acabarà a quien le tiene.
X.
Hasta tres versiones musicales del presente villancico pueden verse en el riquísimo Cancionero de Barbieri: llevan los nro 230-231 y 232 y todas ellas estan compuestas para tres voces. La mas antigua es de Juan del Enzina, lo que hace suponer al docto maestro que tambien la letra pudiera ser obra de tan preclaro talento, por mas que no se encuentre recogida en ninguna de las compilaciones de sus escritos que nos son conocidas. La segunda versiòn algo posterior, segùn lo descubre su estilo, queda anònima, y la tercera, aùn mas moderna, se debe à un cierto Juan Ponce, compositor estimable, de quien se conservan hasta doce producciones en el Manuscrito de la Biblioteca de Palacio.