[15] Y sin embargo no podía referirse á otras cuando ponderaba sus riquezas, porque á la sazón eran las llamadas Filipinas con exclusión de Mindanao, única precisamente que daba indicios de contener algún oro.
[16] No ha cabido en el presente tomo la relación circunstanciada de este viaje, hecha por el mismo Arellano.
[17] V. Colec. de Ind. (1.ª serie), t. 24, pág. 339, t. 14, pág. 550, y principalmente t. 16, pág. 342. «Asiento y Capitulacion de compañía que celebraron Don Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España, y el Adelantado Don Pedro de Alvarado, sobre el descubrimiento que este ofreció hacer en el mar del Sur, dando la tercera parte al Virrey. Hecha en el pueblo de Tiripitio de Nueva España á 29 de Noviembre del año de 1540.»
[18] Este caballero, afamado por su destreza, agilidad, fuerza muscular, temerario valor y gallardía, reclamando por ello y por sus empresas un lugar distinguido entre las notables figuras históricas de la Conquista de las Indias Occidentales, había ya intentado varias expediciones marítimas y realizado otras con varia suerte. No era ésta la primera que formó con el propósito de descubrimientos por el mar del Sur. Existe una capitulación que con él se tomó en 5 de Agosto de 1532 sobre el Descubrimiento de las Islas del Mar del Sur (V. 1.ª serie, t. xxii, pág. 307), y una Carta á Su Majestad fecha en Santiago de Guatemala, participando haber aprestado una Armada de 4 naos, 3 carabelas y un patache para ir al descubrimiento de la Especeria, Tierra firme é Islas de ella.
En otra, fecha en el puerto de Fonseca á 25 de Abril de 1533, se da cuenta de haber despachado una nao y un galeón en busca de puerto más cómodo para la Armada, y que emprendería su primer viaje á la China. En otra, escrita en el Puerto de la Posesión á 18 de Enero de 1534, participa su salida con 12 velas de 300 á 400 toneladas, tropa, munición y esclavos que llevaba, derrota que había de tomar y otros pormenores.
Existe además otra á Francisco de Barrionuevo, gobernador de Tierra firme, sobre el mismo asunto. Un galeón y cinco naos de aquella Armada fueron los vendidos á Almagro en 26 de Agosto de 1534, de que hablan casi todos los historiadores de Indias, especialmente Herrera y Garcilaso. El mismo Alvarado confirma esto en Carta fecha en Santiago de Guatemala á 12 de Mayo de 1535, en que además relaciona su navegación desde la costa de Nicaragua hasta la costa y playa de Caraque en el Perú, é Islas que había descubierto en el mar del Sur.
En 1.º de Abril del siguiente año 1536 prevenía Alvarado nueva Armada de fustas y naves, sin que constara el objeto, que según carta de aquella fecha, del licenciado Espinosa al Rey, era para tomar venganza de los agravios y vejaciones que le habían hecho Almagro y Pizarro. Poco después de esto y de pacificar las comarcas del río Ulua y el valle de Naco, y de poblar la villa de San Pedro y la ciudad de Gracias á Dios, vino á España para dar cuenta de todos aquellos sucesos. Durante su estancia en la corte (1538 y 39) contrató con el Rey para descubrir y conquistar en el mar del Sur hacia poniente, como acreditan los documentos núms. 1 y 2, en que aparece la capitulación que sobre el mismo punto celebró en Méjico con el virrey D. Antonio de Mendoza á 29 de Noviembre de 1540, aprobada por el Rey en 26 de Julio de 1541. Por el núm. 3 se ve queda exclusivamente con la empresa el Virrey, por fallecimiento de Alvarado, cuya desgraciada muerte describen casi todos los historiadores primitivos de Indias.
En la 1.ª serie hállanse insertos documentos referentes á tan importante figura histórica que pueden ilustrar su biografía. T. i, p. 543: t. ii, p. 253; t. iii, p. 351: t. x, p. 152; t. xiii, ps. 86 y 268: t. xiv, ps. 279, 537 y 550; t. xv, ps. 5, 20 y 360: t. xvi, ps. 67, 342 y 530: t. xxii, p. 307; t. xxiv, ps. 204, 211, 236, 311, 320 y 339; t. XLI, p.104 y t. XLII, p. 513.
Conviene ver el «Proceso de residencia contra Pedro de Alvarado», obra ilustrada con notas y noticias biográficas, críticas y arqueológicas, por don José Fernando Ramírez. Impreso en Méjico en 1847 por Valdés y Redondas. V. págs. xi á la xxiii.
[19] En otros lugares minusión, alguna vez numisión, y marcada la palabra como dudosa. Debe ser missión, una de cuyas acepciones es el «gasto, coste ó espensa que se hace en alguna cosa». V. el Diccionario de Autoridades, 1.ª ed. de la Acad. que cita los siguientes pasajes, del Fuero. R, lib. 3, tit. 4, [1]. 10. «El que no ha nada en la heredad, haya la meitad de las missiones que ficeren fechas en el barbecho». Otro más adecuado al asunto de Herr. Hist. Ind, Dec. 5. lib. 9, cap. 3. «Que assi los de a pié como los de á caballo, irian bien armados, todo á su costa y missión.»