Vuelto el Patax de Botuan con las muestras de oro y canela que está dicho, algunos de la Armada y casi todos deseaban volber allá, y suplir con los Juncos la falta de los otros, é algunos lo pusieron en platica con el General diciendo que se procuraria de saber donde se coge la canela, y con otras colores que ponian, lo qual no quiso permitir, porque le paresció no convenia al tiempo y ocasion presente, y tambien porque les entendió los pensamientos que era ir á descubrir la canela y de camino atravesarse con los Juncos y cogelles el oro, porque era clara cosa, que todo su zelo era llebar por principal fin el deseo y cobdicia del oro de los Juncos: mandó juntar los Capitanes y Oficiales de Su Magestad, y del Armada, y otras Personas, y les dijo y propuso quan pocos amigos habian hallado en estas Islas y el poco socorro de bastimentos y las muestras de oro que habian visto en todas las partes que habian llegado, y de las joyas que los naturales traian, y como se cogia en diversas partes dellas, y la nueva muestra y relacion que traxeron los que habian venido agora de Botuan, y las calidades de las tierras que se han visto y la gente dellas, y que conforme á esto vean que es lo mas conviniente y que se debe hacer importante al servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad, y de todo le den su parescer y si será cosa acertada poblar en una destas Islas ó no, para que visto el parescer de todos pueda hacerse lo mas util y provechoso; y despues de haberlo platicado se resumieron de un conforme parescer, que se debe poblar en una destas Islas, é informar á Su Magestad adonde y como quedan poblados para que sobrello provea lo que mas su Real servicio sea, y que no poblar seria gran deservicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad, pues poblando se procurarian con medios convinientes atraer á la fé Christiana estos naturales y reducillos al Real servicio de lo qual seria muy servido y á ello se daba principio poblando agora y despues se iria continuando este proposito y buen intento, e ansi lo dieron firmado de sus nombres ante el Escribano de Governacion. Los Religiosos no quisieron hallarse á este acuerdo, diciendo, que no darian su parescer sobre poblar en estas Islas: el General les dijo que prosupuesto que mandaba poblar en qualquier parte de las Islas, (qual) seria mas conviniente, digeron, que de la tierra que han visto lo mas fertil y abundante de bastimentos es Cabalian, y por esta razon digeron, que puesto que no hay alli Puerto sino en la Costa se puede poblar dentro de dos ó tres leguas por ser tierra de mucho arroz, puercos, batatas, y porque allí se podrian bastecer los que habian de ir á Nueva España, y quedar provehidos de comida los que quedaran: el General les dijo, que en caso que quedasen poblados donde decian, ó en otra parte, que Navios les paresce será bueno embiar á la Nueva España dos, ó uno, é qual dellos: respondieron todos, que al presente les parescia se debia embiar un Navio solo, y que este fuese la Capitana, que es el mejor y mas ligero, y el que mejor sufria qualquier trabajo y mar; todo lo qual firmaron de sus nombres. El General viendo el parescer de los Capitanes y Oficiales y las causas que le dieron para poblar, y que él entendia quan bien servido seria Su Magestad dello, y al efecto que se puede hacer en dilatacion de nuestra Santa Fée á que Su Magestad tiene más atencion y por las razones y causas que á ello lo movieron que son bastantes demas de los paresceres dichos, se resumió en poblar en la parte que viesen ser mas acomodada, y desde allí despachar la Nao con relacion de lo que acá ha acaescido á Su Magestad, mandó que á la Nao se le recorran los lados, y se mire todo aquello que es menester para la navegacion; de manera que parta sin que le falte cosa y suplicar que con la brebedad que acá es menester se despache socorro de gente, artillería y municiones, y de otras cosas necesarias con toda brebedad.
Fin de nueve dias despues que partieron desta Caleta los Indios que fueron á Zubu volvieron con los dos soldados que llebaron en su compañia: no traxeron nueva, ni noticia de la Fragata porque en Zubu, ni en toda aquella costa no la habian visto, ni tenian nueva della, lo qual causó tan grande tristeza en toda el Armada, y especialmente el General, como de quien colgaba todo, que claramente lo mostraba, recelando no fuesen perdidos, ó muertos, ó presos con alguna cautela, ó engaño, puesto que todo lo advirtió á la partida, y si en tierra con algun engaño no habian rescivido el daño, lo qual les mandó el General que no saltasen en ninguna parte de la Mar, sino que desde la Fragata negociasen, y estaba siguro que por la Mar no les acometerian Indios, porque llevaban buena gente y municion, mas como fue tan larga la tardanza en ninguna parte de la mar, ni en la tierra creia estobiesen con libertad; y aunque no trageron nueva, mandó se les pagase á los Indios lo que con ellos quedó de darles, y asi fueron contentos. Los soldados que con ellos fueron dieron por relacion, como en Zubu habia mucha gente, muy rica, y mucho bastimento de arroz, millo, é que habia buen Puerto siguro, y vieron mucho oro, y que en el Pueblo do esto vieron, vieron mas de 300 casas, y más de 600 Indios bien aderezados, é que en quanto habiamos andado en estas Islas no se habia visto cosa tan buena, y aquella misma noche despues de media noche que fue vispera de Pasqua de Resurreccion antes que amanesciese llegó la Fragata con toda la gente, que dió tan gran alegria y regucijo en toda la Armada que fue cosa extraña: llegó toda la gente buena, que no se tubo en poco, porque estovieron veinte y dos dias, y no habian llebado bastimento para mas de ocho: faltó el Piloto Moro que lo mataron estandose bañando en un Rio unos Indios con quien el poco antes habia fecho amistad, y debajo della, y á traicion le mataron. La Fragata no aportó á Zubu á donde fueron los dos soldados con el Zacatuna y Zigala: dieron por relacion que las grandes corrientes los habian arribado, tanto que sin poder tomar la Isla de Zubu habian arribado á la Costa de la Isla de los Negros á sotavento della, y porque no podian volber por donde fueron determinaron bojar aquella Isla y la bojaron: digeron tener de box 150 leguas, y que en toda ella no vieron sino solo un Negro, el qual corria tanto que les paresció que no le alcanzara un cavallo, y en muchas partes la Isla está poblada de Indios á la marina, y aqui en esta Isla les mataron el Piloto trespasandole una lanza por el cuerpo, sin poderle socorrer los Españoles, puesto que lo mataron delante dellos, y en un momento como le mataron le cortaron la cabeza, y se la llebaron: de aquella Isla vinieron á tomar la contra costa de Zubu por la parte del Norte, y costearon della casi treinta leguas, en la qual vieron mucha gente, muchas Poblaciones y sementeras, y como llegaron á la Punta desta Isla atravesaron para venir á Bohol á donde estaba la Armada, con la qual relacion dió á la gente gran deseo de que se fuese á poblar alli, pues habia mucha gente y bastimentos, y todos platicaban y comunicaban no convenia poblarse en otra parte, y que desde alli con brebedad se despachase el Navio para Nueva España.
El General mandó juntar los Capitanes y otras Personas y Oficiales en 21 de Abril que fue vispera de Pasqua de Resurreccion, y les sinificó como alli se habia ya aderezado la Nao, y que no tenian que hacer en aquel Puerto ya que la Fragata habia llegado, y quan importante cosa era el brebe despacho de la capitana, y quan conviniente cosa era buscar Puerto donde los que habian de quedar estubiesen surtos por llegar cerca el ynvierno, y que antes que llegasen las aguas era cosa necesaria estar ya la gente donde habian de ynvernar con bastimentos; de manera que no tubiese necesidad de hambre el ynvierno, por los inconvenientes que dello se pueden seguir, y que para todo esto convenia resumirse con brebedad, y poner en efecto el mejor acuerdo, lo qual, despues de platicado entre todos, y visto lo que mas provechoso seria al servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad, y provecho de la gente, fueron de un acuerdo se llegase á Zubu la Armada, y que alli fuese el asiento, Puerto y despacho en la parte mas acomodada, y tambien porque en toda esta tierra no habiamos visto cosa tan buena, tan poblada, y abundante de comida como significaban ser Zubu los que la habian visto. Demas desto, que si no quisiesen los naturales de la tierra dalles bastimentos por precios justos y usados, y ser amigos nuestros como el General pretendia se les podia hacer guerra justamente, porque habiendose bautizado los Principales y naturales della, y habiendo admitido la Doctrina Evangelica habian despues apostatado y vuelto á sus ydolatrias, y aquella traicion y maldad grande que usaron con Magallanes que á su gente le mataron debajo de paz y siguro, y siendo todos Christianos, y por otras causas y razones muy bastantes que refirieron, y firmaron de sus nombres resumidos en este Parescer: el General determinó de ir á Zubu, y asi se hizo el Armada á la vela, estando en la Caleta de Bohol dia de Pasqua de Resurreccion despues de media noche con el terral dejando alli el Parao e los Borneos, y á los Moros alegres y contentos, á los quales de su pedimento dió un salvo conduto para que ningun castellano hiciese mal ni daño, ni tomase cosa, lo qual tovieron en mucho: mostraron agradescerlo, y asi mesmo dió otra carta á los de aquella Isla para que si algun castellano alli aportase supiese como eran amigos, y no les hiciesen daño, y el dia que partió de alli para ir á Zubu con la Armada.
De la Caleta de Bohol á Zubu hay quince ó diez é seis leguas, y con no haber mas distancia tardó el Armada en el camino hasta el Viernes siguiente: fue causa desta dilacion las calmas, vientos y corrientes contrarias, y asi se detubo sobre la misma costa de Zubu porque la Armada ganó el Puerto á la bolina de un bordo y de otro, y el Viernes que fueron 27 de Abril surgió la Capitana y el Patax San Lucas dentro del mismo Puerto junto al Pueblo casi á las 10 de la mañana: no pudo surgir el Almiranta hasta otro dia Sabado: Luego que la Capitana surgió embió á decir el General á los Indios con el Interprete Malayo, los quales estaban en la Playa, y habia mucho numero de gente que digesen al Señor de Zubu que lo queria hablar y asentar paz é amistad con él para que libremente nosotros con los naturales y ellos con nosotros se pudiese contratar, y para hacer este siguro viniese ante él de alli á un rato; vino á la Nao Capitana un Indio, y entró en ella, diciendo, que venia de parte del Señor á hablar al General, y entró á hablarle, el qual dijo que el Señor venia á la Nao aquel dia á verse con el General, y que le rogaba que no disparase artilleria, ni arcabuzes por que la gente no se espantase: el General le prometió que seria ansi, y que digese á Tupas, que es el Rey y Señor, como él venia por mandado de la Magestad Real del Rey de Castilla nuestro Señor á visitarle, y traerle un presente, y á asentar paz, é amistad con él por poder contratar con los naturales resgates que para ello traia, y que le rogaba se viniese á ver con él á verle y hablarle para darle una carta, y el presente de Su Magestad, y al Indio le dió unas cuentas y lo embió: y dende á un rato seria como á dos horas vino otro Indio viejo Moro, que dijo ser natural de Borney que estaba casado y vivia en aquella Isla de Zubu, y hablaba la Lengua Malaya muy bien, y este dijo, que venia de parte del Señor de Zubu, y que como ahora de visperas vernia el Rey y con él otros Principales que para ello se aderezaban y juntaban para hacer amistad con el General, y que el mismo seria el Interprete, y que cada dia estaria con el General para hablar á los Naturales: el General se lo agradesció, y le dió cuentas y caxcabeles, y otras cosas á él y á otros dos Indios que venian con él, y le dijo, que digese á Tupas que podia venir seguramente que no les habia de hacer daño ni agravio alguno, y que si no habia de venir le desengañase, y no lo entretubiese con palabras, y que los naturales estubiesen seguros en sus casas, porque él los aseguraba, y no las despoblasen como lo hacian, que de mas de no hacerseles mal, les haria todo el bien que pudiese, y les daria favor: esto dijo porque desde la Nao se veia la prisa grande con que sacaban ropa y la metian por el monte, y en Paraos, de cuya causa los Capitanes y Soldados daban prisa al General que debia entrar en el Pueblo con mano armada, y no aguardar á que alzasen el hato y bastimentos como lo alzaban: No embargante esto el General aguardó este dia en el qual no vino Tupas como lo habia embiado á decir por muy cierto. El siguiente dia Sabado por la mañana entró la Almiranta en el Puerto: el General mandó al Maese de Campo que fuese á tierra en un batel, y que sin saltar en la Playa desde el batel llamase Indios que en la ribera habia mucho numero dellos puestos en sus estancias á trechos de cincuenta en cincuenta ó mas, y les digese como por que ayer le embió á decir Tupas que vernia á la Nao, lo aguardó todo el dia para asentar paz é amistad con él, y darle el presente é carta que de Su Magestad le traia, y que se marabillaba de que se tubiese tan poca cuenta con la embajada y presente que Su Magestad le embiaba, y con no haber cumplido con lo que le envió á decir con su Mensagero que le pedia y requeria las vezes que de derecho era obligado que dentro de dos horas primeras siguientes dejasen las armas y viniesen á hacer paz é amistad con él, ó se declarasen, que era lo que determinaban á hacer, para que él tambien hiciese lo que mas le conviniese, y que se declarasen brebemente, porque de la dilacion se recrescia inconveniente, y no podria aguardar mas del termino que les daba, y que estos requerimientos pasasen ante Hernando Requel Escribano de Governacion, y rogó al Padre Prior que como Protector de los Indios naturales desta tierra fuese con el Maese de Campo á persuadirles que viniesen de paz, ó dar asiento en la amistad con el General, dandoles á entender el bien y aprovechamiento grande que de su amistad se les seguiria, donde no, fuese testigo delante de Dios como por su parte habia procurado lo posible por tener paz é amistad con ellos, y asi fueron en el batel el Maese de Campo con el Padre Prior y Escribano, y llegados á la ribera se llegaron algunos Indios á ellos, á los quales digeron cumplidamente todo lo arriba referido en Lengua Malaya, que muchos dellos entendian, y respondieron algunas palabras de entretenimiento y frias, yendo y viniendo, y puesto que el Tupas dijo, que de temor no osaba venir con lo que el Padre Prior le dijo, y asiguró, quedó que vernia, y vuelto el batel á la Nao como no vino dende mas de dos horas, el General mandó volber al Maese de Campo, y por segundo apercivimiento les requiriese viniesen de paz, y serian rescividos en nombre de Su Magestad, y les haria buena amistad dandoles favor en todo lo que hobiesen menester, y que si dentro de dos horas no viniesen que haria lo que mas conviniese al servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad, y que si por no querer aceptar la paz y amistad que les ofrescia subcediesen algunos inconvenientes, daños y muertes fuese á su culpa y cargo, y que con esto descargaba la conciencia de Su Magestad, y la suya en su Real nombre, y que si querian decir que no venian de temor que en la Nao se les haria algun mal tratamiento, que él les mandaria dar rehenes con que siguramente pudiesen venir, y con este segundo recabdo rogó al Padre Prior tornase otra vez allá, y ansi fueron y hablaron á los mismos Indios, y salió á ellos uno que dijo ser Governador y Capitan por Tupas, y dijo, que él iria a ver al General, porque Tupas estaba enfermo, y el Maese de Campo le dijo, que el General no habia de dar la embajada que traia de Su Magestad sino al mismo Tupas, ni tampoco sangrarse, ni hacer amistad con otro sino con él, y andando en este entretenimiento pidieron los rehenes, y despues vinieron á decir que el Tupas vernia otro dia siguiente, lo qual todo era dilacion hasta acabar de sacar la ropa y ponella en cobro, á lo qual daban gran prisa. El Maese de Campo dijo que no convenia aguardar á tanto entretenimiento, que si queria venir que viniese con él, ó en el termino que le daba; donde no, que no se lo pediria otra vez, y que ansi se lo requeria y apercibia una dos y tres vezes: volbieron á decille que él vernia, y ansi se volvieron á la Nao, mas tampoco vino, antes todo era dar priesa en sacar su hato, y recoger puercos, cabras y gallinas que andaban entre las casas, y como no venian, el General mandó al Maese de Campo que fuese, y que por tercero y ultimo apercivimiento les requiriese una dos y tres vezes viniesen de paz como antes se lo habia apercivido, y con las mismas protestaciones, y debajo de los mismos apercivimientos, y que pues eran vasallos de Su Magestad, y estaban dados por reales, que se reduciesen á su servicio, y admitiesen nuestra amistad que el General les prometia en nombre de Su Magestad, y que si no lo hiciesen, que todas las muertes y daños, y los demás inconvenientes que sucediesen fuesen por su culpa y cargo dellos mismos con lo qual la conciencia de Su Magestad y la suya en su Real nombre quedaban descargadas, y que supiesen que en este ultimo requerimiento se zerraban palabras, y que no dilataria mas tiempo poner en efecto su intencion, con lo qual los dejasen desengañados: fueron con este tercero recabdo el Maese de Campo y el Prior, y aperciviendoles con él se llegaron al Batel, y se desvergonzaron no hablando como al principio, antes los amenazaron con grandes yerros y amenazas terciando las lanzas dandoles grita señalandoles que fuesen á tierra, y lo mismo hicieron en toda la ribera y frontero de las Naos que estaban muy junto á tierra, lo qual debieron de hacer porque ya no les quedaba que alzar, y porque les habia llegado socorro de gente de los Pueblos comarcanos en diez, ó doze Paraos que llegaron poco antes y estaban detras de una Punta de tierra cerca de los Navios, y habia mucha cantidad de gente ansi en tierra, como por mar en los Paraos y Canoas, y verdaderamente estaban á guisa de querer pelear, paresciendoles que podian ofender quanto mas defenderse: el General dijo á los Religiosos y Capitanes que bien les constaba la diligencia y medios que habia buscado para no venir en rompimiento con los naturales desta Isla, y la austinacion y porfia suya en ser rebeldes, y que si podia ó debia hacer mas de lo dicho se lo avisasen, los quales digeron que con ellos habia cumplido demasiadamente.
Visto el poco remedio de paz con los naturales el General determinó sacar la gente en tierra, y quel Maese de Campo y Capitan Martin de Goyte y Juan de la Isla fuesen en tres bateles por mar detras de la punta á donde estaban los Paraos, y la otra gente con la Fragata; otro batel con los Gentiles hombres de su compañia, y otra gente saliese en tierra junto á los Navios al otro cabo del Pueblo, y partiendo los bateles de la Nao Capitana con esta orden comenzó á jugar la artillería acia los Paraos, y de la Almiranta y San Juan al Pueblo, y con esta orden como los Indios sintieron la artilleria, y vieron el efecto della volvieron las espaldas y dejaron al Pueblo, y los Paraos algunos se huyeron, otros zabordaron en tierra, los quales desamparó é huyó la gente, y quando los bateles llegaron no hallaron con quien pelear, aunque siguieron el alcanze los no pudieron alcanzar, que son grandes corredores y fue tan grande la prisa con que huyeron como la determinacion que antes habian mostrado de pelear, y como los fieros que hicieron á lo que se pudo collegir habia en el Pueblo y en los Paraos mil y quinientos, ó hasta dos mil hombres: las armas que usan son lanzas de hierro luengo y agudo, baras tiraderas, pabesas, alfanges pequeños, coseletes de palo, y escupiles de cordeles, y algunos arcos y flecha y zebratana, é yendo en el alcanze de los Indios se prendió fuego en una casa casi en la mitad de la Poblazon que algunos quisieron decir que los Indios pusieron fuego, porque estaba llena de bastimentos y arroz; y otros, que de un tiro que se tiró de la Almiranta, y dió en la cubierta ó techo que es de paja, y dello se habria prendido: esto se tuvo por mas verisimil: en fin se quemó la casa, y mas de otras ciento con ella, y sino fuera el viento favorable se quemara todo el pueblo, y lo que se escapó del incendio nos quedó por aposento, en lo qual mandó el General alojar toda la gente, y porque era casi noche ponerse guardia y zentinelas, y fecho esto se vió lo que habia por las casas y no se halló cosa que fuese de bastimento, ni de importancia sino eran ollas, tinajas, cantaros de servicio, é algun millo, y muy poquito arroz. Solamente se halló una cosa de admiracion, que fue un Niño Jesus de los de Flandes en su caxita de pino y su camisita de bolante, como de allá se traen, y un sombrero de belludo de los de Flandes, y todo bien tratado que no le faltaba mas de la cruzeta que suele tener sobre la esphera que tiene en la mano, y esta presa la tubo en tanto el General como era razon, y quando lo vió, hincado de rodillas lo rescivió con gran devocion, y lo tomó en sus manos y le besó los pies, y alzando los ojos al cielo, dijo: Señor, Poderoso eres para castigar las ofensas en esta Isla cometidas contra tu Magestad, y para fundar en ella tu casa, é Iglesia Santa donde tu Gloriosisimo nombre sea alabado y ensalzado: Suplicote me alumbres y encamines de manera, que todo lo que aca hicieremos sea á gloria y honra tuya, y ensalzamiento de tu Santa Fee catolica, y mandó que en la primera Iglesia que se fundase se pusiese á esta Santa Imagen con toda veneración, y se llamase la Iglesia del Nombre de Jesus, y á todos dió gran contento y esperanza, viendo tan buen principio, que cierto paresce obra de Dios haber guardado tanto tiempo esta Imagen entre Infieles tan entera, y tan buena señal en la parte donde se habia de poblar.
Esta noche mandó que fuesen el Maese de Campo y Capitanes en los bateles á dar en una Poblazon que está á vista de este Pueblo casi una legua á otra salida que este Puerto tiene á donde vinieron los Paraos y gente que en ellos vino en su favor: llegaron alla antes que amanesciese: huyó toda la gente: hallaronse cantidad de millo, puercos, y cabras de que los Soldados se proveyeron y traxeron cada uno para si lo que pudieron, y tomaron dos Indios, uno herido, y otro cojo, y dos Indias viejas, las quales se tornaron á huir de la Nao Almiranta la misma noche que llegaron con otros dos Indios, é un Indio esclabo que el General habia comprado de los Borneos para Interpretes, y todos cinco se huyeron sin que los sintiesen, de lo qual le pesó harto al General, y tambien de que se volvieron los Capitanes y bateles de aquel Pueblo sin recoger todo aquel bastimento de carne y millo que hallaron, de que tanta necesidad habia, asi para el Navio que habia de volber á descubrir la vuelta de Nueva España, como para la gente del campo que habia de quedar en la tierra, y ansi les mandó que tornasen allá y lo recogiesen todo, y con ello se tubiese gran cuenta y razon, y no fuese como el dia pasado que cada uno tomase y tragese para si lo que quisiese, y asi el Domingo de Quasimodo á la noche tornó allá el Maese de Campo y Capitanes en los bateles, y hallaron todo el Pueblo despoblado, y todos los bastimentos y ganado alzado, y andando en busca dello dieron en una quebrada media legua del Pueblo donde hallaron cantidad de millo, y como dos, ó tres pipas de arroz, todo lo qual acarrearon los Soldados á cuestas hasta donde estaban los bateles, y lo trageron al campo en dos caminos, y el Maese de Campo se estubo alla con la gente hasta traerse lo postrero, y despues volbió, y porque dió noticia de haber visto otro Pueblo más adelante tornó á volber alla con los bateles donde en una casa halló recogido algun millo, y obra de 300 Indios salieron á se lo defender, y con buen denuedo escaramuzaron un rato con los Soldados, pero sintiendo la operacion de los arcabuzes huyeron dejando el millo en poder de los nuestros, y con lo que pudieron traer en los bateles se bolvieron: dieron noticia de una muy grande sementera de millo por coger en el campo: no pudieron volber alla en dos ó tres dias porque llobió mucho, é no cogello mojado. Entrado este tiempo cada noche venian los Indios al campo hasta dar en los zentinelas, y arrojarles baras y lanzas, y hacian dar arma tan amenudo que traian la gente seguida y desvelada sin darles hora de reposo, lo qual podian hacer por los palmares y espesura grande que al rededor del Pueblo habia, que hasta que llegaban junto á las mismas zentinelas no podian ser vistos, y al volber en siendo sentidos iban muy seguros por saber entre las espesuras las sendas y caminos, y para evitar esto se mandó allanar por donde se hacia la zentinela, y se derribaron algunas casas, y cada dia los Soldados entendian y trabajaban en rozar y hallanar hasta unos pozos de agua dulce, de los quales se bebe, y no hay otra agua, y poco á poco se ba descubriendo y aclarando el Puerto.
El Martes que fueron 8 de Mayo se trazó y midió el fuerte que converná hacer en este Puerto, y con parescer del Maese de Campo, Capitanes y otras personas Principales se dió principio á la obra poniendo tres mojones en triangulo por donde ha de ser la muralla y cavalleros del fuerte, y el primero angulo comenzó á cabar el General con sus manos encomendandose al nombre Benditisimo de Jesus, y el segundo angulo comenzó el Maese de Campo, y el tercero los Capitanes, y fuera del fuerte señalaron para Poblacion de los Españoles, y para la Iglesia, á la qual el General mandó que se llamase la villa de San Miguel por haberse fundado el dia de su aparicion. Este mismo dia en la noche vinieron los Indios, y dieron arma en el Real como lo tenian en costumbre de hacer otras noches, y dando al arma por el un lado del Campo y por el otro pusieron fuego al Pueblo ellos mismos, y como es de paja y hoja de palma prendió con tanto furor que estando en gran riesgo de quemarse todo el Pueblo, y toda la ropa de la gente que estaba en tierra, y la hacienda de Su Magestad que se habia desembarcado de la Capitana para darle lado, fue nuestro Señor servido que mediante la buena diligencia que se puso se atajó el fuego sin que hiciese mas daño de quemar cantidad de casas despobladas, y verdaderamente procuran y ponen toda diligencia, y con los medios posibles para echarnos de la tierra, y luego el General mandó que ante todas cosas dentro del cuerpo del fuerte se haga una casa de tierra en que se pongan y esten siguros los bastimentos, municiones y resgates de Su Magestad, y acabada esta se entienda en hacer el fuerte, lo qual encargó al Maese de Campo. Otro dia siguiente el Maese de Campo y los mismos Soldados quemaron y derribaron otras casas por estar mas recogidos y seguros, y de cada dia se irá reparando mas y mejor con la continuacion de la obra mejorandola, y hasta ahora aunque se ha trabajado bien no se ha podido hacer mas por andar la gente ocupada en buscar y recoger bastimentos para comer, y para despachar la Capitana para la vuelta de la Nueva España.
La casa donde la Imagen del Niño Jesus se halló como está dicho atrás, era una casa pequeña, humilde, y de pobre aparato de las mas pobres que se hallaron en toda esta Poblacion, y en el mismo sitio donde la casa estaba se señaló sitio para el Monesterio del Nombre de Jesus, aunque al presente la Iglesia está en otra parte de prestado hasta que alli se haga la casa, y desde la dicha casa fue llebado el Niño Jesus hasta la dicha Iglesia con Procesion solene, gran devocion, regocijo y alegria de todo el Campo: llegados á la Iglesia lo adoraron todos y se puso en el Altar mayor, y votaron todos de guardar, santificar, celebrar solemnemente esta fiesta cada un año el dia que fue hallado, que es á 28 de Abril; é asi mismo instituyeron una Cofradia del Benditísimo nombre de Jesus de la misma manera, y con las condiciones de la de San Agustin de Mexico, en la qual entraron por Cofrades y Hermanos la mayor parte del Campo; y este dia que se hizo esta Procesion y solemnidad acontesció otra cosa, que yendo en la Procesion llegaron dos Principales con mas de treinta Indios naturales desta Isla que venian á hablar al Governador, á los quales se permitió y dió licencia que entrasen, y vieron andar la Procesion y fueron á la Iglesia donde vieron la adoracion fecha al Niño Jesus, y estubieron presentes todo el tiempo que duró la Misa y Sermon, de lo qual quedaron admirados, por que se hizo con mucha solemnidad, y despues de haber hablado al Governador se tornaron á ir: inquiriendo cuya era aquella casa donde se halló el Niño Jesus no se pudo saber mas de que digeron no ser de persona de cuenta, y que vivia en ella un esclavo.