—¡Miren el necio —contestó el Guiñapo—

y cuál mi acceso en evitar se empeña!

Mas ya que así me ultraja y me desdeña,

dígame usted, seo Guapo:

¿Cómo tan pronto en su altivez olvida

que fué un Harapo quien le dió la vida,

y que antes que Papel ha sido Trapo?

Quien de la plebe descender entienda

no la desdeñe, aunque sobre ella ascienda,

no sea que por mucho que se eleve,