pueda alguno decir: —¿Veis el desprecio
con que nos mira el tal? Pues ese necio,
antes de ser lo que es, ha sido plebe.
EL TIEMPO PERDIDO
De un jardín en el pozo
solía divertirse cierto mozo
horas pasando enteras y mortales
en subir y bajar sus dos pozales;
su objeto era llenarlos
de dicho pozo en el profundo abismo,