Pues qué, ¿mi aire no es garboso?

¿No hago el paso con primor?

Estaba el Cerdo presente,

y dijo: —¡Bravo! ¡Bien va!

¡Bailarín más excelente

no se ha visto ni verá!

Echó el Oso, al oír esto,

sus cuentas allá entre sí,

y con ademán modesto

hubo de exclamar así: