—Cuando me desaprobaba

la Mona, llegué a dudar;

mas ya que el Cerdo me alaba,

muy mal debo de bailar.

Guarde para su regalo

esta sentencia un autor:

“Si el sabio no aprueba, ¡malo!;

si el necio aplaude, ¡peor!”

LOS DOS LOROS Y LA COTORRA

De Santo Domingo trajo