CULPAR AL PRÓJIMO DE LA FALTA PROPIA
Sordo un hombre amaneció,
y viendo que nada oía
de cuanto hablaban, decía:
—¿Qué diablos os obligó
a hablar hoy de aquesos modos?
Volvían a hablarle bien,
y él decía: —¡Hay tal! ¡Que den
hoy en hablar quedo todos!,
sin persuadirse a que fuese