claro: dolores y penas
no se han de decir por frases.
Dolíale a un hombre una muela;
vino un barbero a sacarla,
y estando la boca abierta:
—¿Cuál es la que duele? —dijo—.
Dióle en culto la respuesta,
—La penúltima —diciendo—.
El barbero, que no era
en penúltimas muy ducho,