—Fué cosa muy sencilla,

mi querido prior —Cobos repuso—;

cada quisque llevó su indirectilla,

y huyó de mí la incómoda cuadrilla.

—Cuénteme las discretas expresiones,

cuya virtud a la razón los trajo.

—Les dije la verdad: “Sois un atajo

de tunos, de chismosos y de hambrones.”

—¿A eso llama indirectas, en efecto?

—Yo nunca en ellas fuí más circunspecto.