—No huyo la cara ni á Vd. ni á nadie, contestó Varmen; pero no soy amiga de dar conversación á los hombres.

—Ni yo de sembrar para no coger: ¿está Vd., Varmen?

—Pues para eso, mire Vd. antes en[{87-3}] la tierra que siembra; que la tierra que sirve para viña, no sirve para olivar, contestó Varmen.

—¿Vd. me desprecia á mí?

—No, señor; yo no acostumbro á bajar á nadie de su estado.

—Pues ábrame Vd. la ventana[{88-1}] esta noche, que tengo que[{88-2}] decirle.

—¿Yo? No, señor: yo no abro mi ventana.

—Á otro se la abrirá Vd.

—No, señor; ni al lucero del alba que viniese con una torta en la mano.

—Pues por eso digo, que en cambio de mi voluntad que le he dado, me da Vd. un desprecio.