en este pavoroso desconcierto
se eleva la Razón, como la palma
que crece triste y sola en el desierto.
XV
¡Triste y sola, es verdad! ¿Dónde hay miseria
mayor? ¿Dónde más rudo desconsuelo?
¿De qué la sirve desgarrar el velo
que envuelve y cubre la vivaz materia,
y con profundo, inextinguible anhelo
sondar la tierra, escudriñar el cielo;