XVI

Entregarse a merced del torbellino

y en la duda incesante que la aqueja

el secreto inquirir de su destino,

si a cada paso que adelanta deja

su fe inmortal, como el vellón la oveja,

enredada en las zarzas del camino?

XVII

¿Si a su culpada humillación se adhiere

con la constancia infame del beodo,