Sus límites confunden la mar y el cielo;

Rayo de sol poniente que te abres paso

Por los rotos celajes del triste ocaso;

Melancólico rayo de blanca luna

Reflejado en la cresta de escueta duna;

Negra noche que dejas de monte a monte

Granizado de estrellas el horizonte;

Lamento misterioso de la campana

Que en la nocturna sombra suena lejana,

Pidiendo por ciudades y por desiertos