La oración de los vivos para los muertos;

Plegaria que te elevas entre la nube

Del incienso que en ondas al cielo sube

Cuando al Señor dirigen himnos fervientes

Santos anacoretas y penitentes:

Catedrales ruinosas, mudas y muertas,

Cuyas góticas naves hallo desiertas,

Cuyas leves agujas, al cielo alzadas,

Parecen oraciones petrificadas;

Torres donde, por cima de la veleta