Pero no, que aún te deben mis desventuras

Otras más delicadas, otras más puras:

Canciones que, por miedo de profanarlas,

En el alma conservo sin pronunciarlas;

Recuerdos de las horas que, embelesado,

En nuestro pobre albergue pasé a tu lado,

Cuando al alma y al cuerpo daban pujanza

Juventud y cariño, fe y esperanza;

Cuando, lejos del mundo parlero y vano,

Íbamos por la vida mano con mano;