Cuando, húmedos los ojos, juntas las palmas,

En una se fundían nuestras dos almas:

Canciones silenciosas que el alma hieren;

Canciones que en mí nacen y que en mí mueren;

¡Hechizadas canciones, con cuyo encanto

A mis áridos ojos se agolpa el llanto!

Y aun a veces aplacan mis amarguras

Otras más misteriosas, otras más puras:

Canciones sin palabra, sin pensamiento,

Vagas emanaciones del sentimiento;