Silencioso gemido de amor y pena

Que, en el fondo del pecho, callado suena;

Aspiración confusa que, en vivo anhelo,

Ya es canción, ya plegaria que sube al cielo;

Inquietudes del alma, de amor herida;

Vagos presentimientos de la otra vida;

Éxtasis de la mente que a Dios se lanza;

Luminosos destellos de la esperanza;

Voces que me aseguran que podré verte

Cuando al mundo mis ojos cierre la muerte: