¿Íbate tanto en perseguir las fieras?
¿Íbate tanto en un pastor dormido?
¿Cosa pudo bastar a tal crüeza,
Que, conmovida a compasión, oído
A los votos y lágrimas no dieras
Por no ver hecha tierra tal belleza,
O no ver la tristeza
En que tu Nemoroso
Queda, que su reposo
Era seguir tu oficio, persiguiendo