Que ponzoñosa fiera

Nunca fue aborrecida

Tanto como yo dél, ni tan temida.

No fuiste tú engendrada

Ni producida de la dura tierra;

No debe ser notada

Que ingratamente yerra

Quien todo el otro error de sí destierra.

Hágate temerosa

El caso de Anaxárete, y cobarde,