Que de ser desdeñosa

Se arrepintió muy tarde;

Y así, su alma con su mármol arde.

Estábase alegrando

Del mal ajeno el pecho empedernido,

Cuando abajo mirando

El cuerpo muerto vido

Del miserable amante, allí tendido.

Y al cuello el lazo atado,

Con que desenlazó de la cadena