Desde el áfrico Atlante y seno ardiente

Hasta do el mar de otro color se viste,

Y do el límite rojo de oriente

Y todas sus vencidas gentes fieras

Ven tremolar de Cristo las banderas.

¡Ay de los que pasaron, confiados

En sus caballos y en la muchedumbre

De sus carros, en ti, Libia desierta,

Y en su vigor y fuerzas engañados,

No alzaron su esperanza a aquella cumbre