Al aplauso común, cuyas entrañas

Son infaustos y oscuros monumentos.

¡Cuán callada que pasa las montañas

El aura, respirando mansamente!

¡Qué gárrula y sonante por las cañas!

¡Qué muda la virtud por el prudente!

¡Qué redundante y llena de ruïdo

Por el vano, ambicioso y aparente!

Quiero imitar al pueblo en el vestido,

En las costumbres solo a los mejores,