Sin presumir de roto y mal ceñido.

No resplandezca el oro y los colores

En nuestro traje, ni tampoco sea

Igual al de los dóricos cantores.

Una mediana vida yo posea,

Un estilo común y moderado,

Que no lo note nadie que lo vea.

En el plebeyo barro mal tostado

Hubo ya quien bebió tan ambicioso

Como en el vaso Múrino preciado;