Pudo acusar los celos desiguales
A la Italia; pero hoy de muchos modos
Somos copias, si son originales.
Las descendencias gastan muchos godos,
Todos blasonan, nadie los imita,
Y no son sucesores, sino apodos.
Vino el betún precioso que vomita
La ballena o la espuma de las olas,
Que el vicio, no el olor, nos acredita.
Y quedaron las huestes españolas