En pompa guíe el reluciente carro;
Ora con tibia luz, más perezoso,
Su faz esconda en los vecinos montes.
Cuando en las claras noches cuidadoso
Vuelve desde los santos ejercicios,
La plateada luna en lo más alto
Del cielo mueve la luciente rueda
Con augusto silencio, y recreando
Con blando resplandor su humilde vista,
Eleva su razón, y la dispone