El susto y las fantasmas de la noche.

¡Oh suerte venturosa, a los amigos

De la virtud guardada! ¡Oh dicha, nunca

De los tristes mundanos conocida!

¡Oh monte impenetrable! ¡Oh bosque umbrío!

¡Oh valle deleitoso! ¡Oh solitaria,

Taciturna mansión! ¡Oh, quién, del alto

Y proceloso mar del mundo huyendo

A vuestra santa calma, aquí seguro

Vivir pudiera siempre, y escondido!