Tales cosas revuelvo en mi memoria

En esta triste soledad sumido.

Llega en tanto la noche, y con su manto

Cobija el ancho mundo. Vuelvo entonces

A los medrosos claustros. De una escasa

Luz el distante y pálido reflejo

Guía por ellos mis inciertos pasos;

Y en medio del horror y del silencio,

¡Oh fuerza del ejemplo portentosa!

Mi corazón palpita, en mi cabeza