Tres veces ¡ay! Los dioses tutelares

Su escudo nos negaron, y nos vimos

Rotos en tierra y rotos en los mares.

¿Qué en tanto tiempo viste

Por tus inmensos términos, oh Iberia?

¿Qué viste ya sino funesto luto,

Honda tristeza, sin igual miseria,

De tu vil servidumbre acerbo fruto?

Así, rota la vela, abierto el lado,

Pobre bajel a naufragar camina,