¡Salve, oh Deidad! —del gaditano muro

Grita la muchedumbre alborozada;

¡Salve, oh Deidad! —de gozo enajenada

La ruidosa marina

Que a ti se agolpa y el batel rodea;

Y al cielo sube el aclamar sonoro

Como al aplauso del celeste coro

Salió del mar la hermosa Citerea.

Absortas contemplaron

El fuego de tus ojos