De un pecho tan magnánimo pudiera

Deber tu amigo el aire que respira.

Solo a tu blando ruego

La Amistad se vistiera

Máscara y formas del Amor su hermano.

¿Quién sino tú, señora,

Dejando inquieta la mullida pluma

Antes que el frío tálamo la Aurora,

Entrar osara en la mansión del crimen?

¿Quién sino tú del duro carcelero,