»Pronto será que el astro rutilante,
»Que jamás estas bóvedas visita,
»De la calumnia vil triunfar te vea:
»Mi fausto anuncio tu consuelo sea.
»Seralo, sí; lo juro;
»Y aunque ese llanto que tu rostro inunda
»Vaticinio tan próspero desmiente,
»No me hará de fortuna el torvo ceño
»Fruncir las cejas ni arrugar la frente;
»Que el dichoso mortal a quien risueño