Su rústica piedad, pero sincera,

Halle a tus ojos gracia: no el risueño

Porvenir que las penas le aligera,

Cual de dorado sueño

Visión falaz, desvanecido llore:

Intempestiva lluvia no maltrate

El delicado embrión: el diente impío

Del insecto roedor no lo devore:

Sañudo vendaval no lo arrebate,

Ni agote al árbol el materno jugo