Y aun se siente elevar cuando te nombra.

¡Dios, Dios de la verdad! en otros climas

Vi monstruos execrables

Blasfemando tu nombre sacrosanto,

Sembrar error y fanatismo impío,

Los campos inundar con sangre y llanto,

De hermanos atizar la infanda guerra

Y desolar frenéticos la tierra.

Vilos, y el pecho se inflamó a su vista

En grave indignación. Por otra parte