O el cadáver de un sol que, endurecido,
¡Yace en la eternidad!
DON ENRIQUE GIL
82. La violeta
Flor deliciosa en la memoria mía,
Ven mi triste laúd a coronar,
Y volverán las trovas de alegría
En sus ecos tal vez a resonar.
Mezcla tu aroma a sus cansadas cuerdas;
Yo sobre ti no inclinaré mi sien,