De miedo, pura flor, que entonces pierdas
Tu tesoro de olores y tu bien.
Yo, sin embargo, coroné mi frente
Con tu gala en las tardes del Abril,
Yo te buscaba orillas de la fuente,
Yo te adoraba tímida y gentil.
Porque eras melancólica y perdida,
Y era perdido y lúgubre mi amor,
Y en ti miré el emblema de mi vida
Y mi destino, solitaria flor.